AMAR, se dice o se hace?
AMAR, se dice o se hace?

AMAR. Palabra que me cuesta incorporar a mis acciones, porque en realidad es ahí donde realmente sirve. AMAR es algo que se hace, una acción, es algo que lleva un proceso físico. AMAR cada día me revela que no debe salir por mi boca, sino más bien por mis manos, mis pies, mis oídos, mi mente. AMAR es una palabra que por sí sola no hace diferencia en nada. Podemos decir que amamos a alguien, pero no hacer nada que lo demuestre. Es más, hasta podemos amar cosas sin vida, elementos físicos, hábitos, música, etc. Si decimos AMAR, pero no hacemos nada, solo es pérdida de tiempo, tiempo que pasa, tiempo que es malo, tiempo que se convierte en nuestro enemigo. AMAR es la base de toda persona que siga a Jesús. Un seguidor real de Dios, no aparente, es aquel que AMA en sus actos. Su amor se ve reflejado en lo que hace. Amor, es lo que Dios nos pide, a través de nuestras acciones. Se tiene que notar nuestro amor. Dios es amor, es su esencia. Así como una mesa es de madera en si, como una cubierta es de caucho, Dios es amor. Dios nos ama, pero nunca nos los dice, sino que lo demuestra. Dios me ama y nada de lo que yo haga va a cambiar el amor que Dios tiene por mí. Solo yo puedo elegir el camino incorrecto, que me termine alejando del amor de Dios. Así como la historia del hijo prodigo. Un padre y dos hijos. Su padre los amaba a los dos por igual, y nada de lo que ellos hicieran, iba a cambiar el amor de el hacia ellos. Uno de sus hijos se fue de su casa, hizo cosas muy malas, tan pero tan malas que hasta llego a comer comida de los cerdos. Su padre mientras tanto seguía amando a sus dos hijos de la misma manera, pero no podía influir sobre las decisiones de sus hijos. Solo podía orar a Dios para que le guarde. Un día el hijo que estaba haciendo las cosas mal, se dio cuenta que su padre aun lo seguía amando de la misma forma que antes, y por eso, volvió a su casa, y su padre hizo una fiesta.
Dios es igual. Nos ama, pero nunca va a obligarnos a hacer cosas que no salgan de nuestras decisiones. Simplemente Dios es tan bueno, y nos ama tanto, que nos permite elegir si deseamos estar cerca de su amor, y disfrutar eso, o alejarnos de El, y perder todo lo que nos quiere dar.