El vacío tamaño Dios

El vacío tamaño Dios

Un vacío tamaño Dios

Hace bastante escuché una historia de un hombre, que como de costumbre fue a la peluquería, y mientras le hacían el corte de cabello, salió el tema de Dios en la conversación. El peluquero con mucha seguridad decía: “Dios no existe, sino porque hay tanta gente que muere de hambre?”. A lo que el hombre respondió, “entonces los peluqueros tampoco existen, sino porque hay tanta gente con pelo largo y despeinada?”. Entones el peluquero respondió como enojado, “pero eso es porque la gente no va a las peluquerías”. Entonces el hombre concluyo: “Dios es igual. Si uno no lo busca, Él no puede hacer nada por nosotros”.

Esta historia así tan simple, es también muy clara, y en mi caso me sirvió para entender que Dios es el primer interesado en que nosotros podamos vivir la vida de la mejor manera. Es el primero en querer ayudarnos, en brindar su apoyo, pero tenemos que ir hacia Él. Y aunque parece difícil, no lo es. No digo de que tengamos que ser perfectos,  o que estemos todo el día  en la iglesia, o que vayas a misa todos los domingos, o lo que sea. Digo que Dios, si vos le pedís una mano, Él no va a dudar en ayudarte. Y para esto no hay requisitos excluyentes. Todos pecamos, todos nos equivocamos, todos somos seres humanos, pero todos podemos hablar con Dios. Cuando tenemos un rato a solas. Sin música. Sin Internet. Sin televisión. Sin gente al nuestro alrededor. Podemos parar 5 minutos en lo que estamos haciendo, y hablar con Él. Pedirle algo, agradecerle, contarle algo, o lo que vos quieras.

Todos nacemos con un espacio vació en nuestra vida, un espacio único, que solo se puede llenar con Dios. Es un espacio que muchas veces creemos que lo podemos llenar con otras cosas: entretenimiento, relaciones, diversión, vicios, profesiones, hábitos, o lo que sea. Es un vació que se siente, que se percibe, que nos influye, que nos afecta, que no nos permite alcanzar la plenitud. Es como un espacio en un rompecabezas, donde solo una pieza cabe perfectamente. Dios es esa pieza que nos hace falta y no puede ser reemplazada por nada o nadie mas.

Mantener este espacio vació depende de cada uno de nosotros. Es una elección.  Algo que se hace o no. Por defecto viene vacío, pero a medida que vamos creciendo, a medida que pasa el tiempo, este vació  se va sintiendo mas y mas. Mantenerlo vacío puede causarnos muchos problemas, puede llevarnos a tomar decisiones equivocadas, puede hacernos personas infelices.  Puede llevarnos a situaciones muy extremas como la depresión o el  suicidio.

Puede que vos que estas leyendo esto, no tengas este tipo de vació. Puede que ya hayas hecho una elección. Puede que este espacio en tu vida este lleno, o se esté llenando de Dios. Pero hay gente que hoy tiene el vacío intacto, sin una gota de Dios. Es un vacío que duele.

Que cada uno de nosotros podamos buscar ayuda de Dios, confiar en Él, y permitirle que llene nuestras vidas, para poder vivir felices.

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